| En relación al origen del timple, escasean los estudios que esclarezcan cuáles son los antecedentes de una forma clara y demostrada. Sin menoscabo de la posible influencia del continente africano, parece evidente su procedencia europea, de lo cual da fe el parentesco ineludible con otras pequeñas guitarras de diferentes latitudes, como el charango de Bolivia, el cuatro venezolano, el ukelele hawaiano, el guitarro español o el cavaquinho portugués, instrumentos todos con un mismo entronque europeo.
Nacido del grupo de guitarras y vihuelas del renacimiento y el barroco, este tipo de instrumentos tomaron forma en diferentes lugares, todos ellos llevados por los europeos (tanto portugueses como castellanos) en sus idas y venidas por Canarias y Sudamérica. Pinturas e ilustraciones varias como las conocidas de Philippo Bonnani reproducidas en este panel, hacen clara referencia del claro entronque de estos pequeños instrumentos con la tradición europea del XVII y XVIII, aunque ya encontramos referencias del uso de este tipo de pequeños cordófonos desde el s. XV.
"Tiple" (o "discante") viene a ser el más agudo de una familia de instrumentos. El término está repartido por muchas localidades de España y América y sirve para designar tanto instrumentos de viento (como el que se utiliza en Cataluña, muy similar a la chirimía), a instrumentos de cuerda o a la voz humana (la "tiple soprano" es la más aguda de las voces humanas). En cuanto a su acepción en el archipiélago, nuestro instrumento se denominó "tiple" durante más de un siglo. No es hasta principios del s. XX que se conoce como "timple". La derivación de "tiple" a "timple", se ha explicado por la añadidura de una "m" a través de un fenómeno lingüístico denominado "epéntesis".
Los primeros constructores estables de timple los encontramos en la isla de Lanzarote, siendo de crucial importancia la figura de Simón Morales Tavío, que comenzó a fabricarlos de forma más sistemática a mediados del siglo XX. Su extensión a todas las islas y su arraigo dentro del folklore insular ha sido desigual, pero en poco más de dos siglos de historia se ha consolidado como uno de los portavoces más significativos de la música popular de Canarias.
Diversos manuales para aprender a tocar, como el de Pablo Minguet (1752) o el de Andrés de Soto, editado en 1760, hacen alusión al "Tiple", como una pequeña guitarra concebida para acompañar y hacer ruido. Reproducimos uno de sus párrafos: |