En cuanto a las cuerdas, éstas fueron inicialmente de tripa de animal, luego de tanza de pescar (aún se utiliza) y en los últimos años se han impuesto las manufacturadas industrialmente, fabricadas de nylon o de fibra de carbono. La primera y la cuarta son las más agudas y son de igual diámetro. La segunda y la quinta son más graves que las anteriores y también son de igual diámetro. Por último, la tercera es la más grave y gruesa de las cinco cuerdas del timple.
El timple tiene cinco cuerdas, pero existe una controversia sobre el uso con cuatro o cinco en las islas, ya que en algunas zonas de Tenerife, se toca con cuatro cuerdas. Es posible que ésta última es una variante tardía que realizaban los folkloristas tinerfeños para tocar el instrumento con mayor facilidad; costumbre que se popularizó en los pueblos del norte de esta isla, es posible que por la influencia de la emigración, ya que al afinar así el timple, éste queda como un cuatro (no en cuanto a la altura de las notas, pero sí en la relación de los intervalos entre cuerdas), con lo que además, las posiciones de los acordes son iguales que en una guitarra sin la sexta cuerda. Sin embargo, nunca ha existido un timple construido con cuatro cuerdas. Lo que hacían (y hacen aún en algunos lugares) los parranderos de Tenerife era quitarle la quinta cuerda y cambiar la af inación del instrumento, subiendo un semitono a la tercera para que las posiciones de los acordes fueran similares a las de la guitarra: insistimos en que más como una adaptación particular de algunas zonas de Tenerife, que como un tipo diferente de timple.
IZQ: El constructor de timples Simón Morales Tavío |